Las personas que sufren obesidad tienen a menudo la percepción de no tener la ayuda adecuada cuando tratan de recuperar un peso saludable, ni siquiera los familiares más cercanos saben cómo prestarles apoyo. Se considera que una persona es obesa cuando su índice de masa corporal (IMC) es superior a 30. Este se calcula dividiendo el peso en kilogramos entre la talla en metros al cuadrado. Por ejemplo, si alguien pesa 95 kilos y mide 1,70 metros, su IMC es de 32,87. Además, cuando el IMC es superior a 40, se habla de obesidad mórbida.

En definitiva, una persona es obesa cuando presenta demasiada grasa corporal, y ponerle solución a esta enfermedad, no suele ser tarea fácil, aunque hoy por hoy podemos afirmar que la obesidad sí tiene solución. A menudo, ni la propia pareja o los familiares y amigos saben cómo hacer frente al problema. Con la excusa de no querer herir sensibilidades, a veces llega a convertirse en un tema tabú, y el paso del tiempo sin la actuación adecuada juega en contra.

obesidad

Afrontar la situación es clave y mejor aún si se hace desde jóvenes. Se trata de evitar que condicione la vida de la persona obesa y se convierta en un lastre psicológico, con todo lo que ello puede llegar a implicar: avergonzarse de su cuerpo, pérdida de autoestima y confianza en sí mismo/a, sufrir discriminación en el ámbito personal y en el laboral, aumento del riesgo de introversión y aislamiento social, depresión o desarrollo de trastornos de la alimentación como la búsqueda de consuelo emocional en la comida, los atracones o las conductas bulímicas.

El apoyo de las personas del entorno es un pilar fundamental para dar pasos en firme hacia la superación de este problema. Si tu pareja, un familiar o un/a amigo/a padece obesidad, te proponemos 10 pasos que podrás poner en práctica y que te ayudarán a saber cómo actuar y a motivarle en su objetivo de perder peso:

Asimila que la obesidad es una enfermedad

El primer paso para empatizar con una persona que sufre obesidad es tener claro que se trata de una enfermedad y no de una elección personal.

Facilítale un canal de comunicación abierto

Trata con naturalidad y comprensión todo lo que rodea a la obesidad. Poder hablar abiertamente en familia o en el círculo cercano de amistades le ayudará a sentirse aceptado/a y a expresar sus preocupaciones al respecto.

Evita los sermones

Lejos de ayudar los sermones y las lecciones de siempre pueden afectar al estado emocional de la persona con obesidad y ocasionarle humillación y ansiedad.

Nunca te victimices por la situación

O provocarás que la persona obesa se sienta culpable por hacerle pasar a la familia por esta circunstancia, provocándole una situación de bloqueo. Buscar una solución a la obesidad es siempre más fácil en equipo.

Nada de sobornos

Si queremos ayudarle a que aprenda a comer sano y mantenga hábitos de vida saludable, lo mejor será que lo haga desde el autoconvencimiento. Asociar los buenos hábitos siempre a recompensas no suele funcionar a medio y largo plazo.

Reacciona con paciencia ante las recaídas

Está claro que los familiares también sufren los efectos de la obesidad y es habitual que no consigan comprender el hecho de que la persona afectada no tenga la fuerza de voluntad necesaria para continuar con una dieta, un programa de ejercicio físico o seguir ciertas pautas tras un tratamiento. En estas ocasiones, la muestra de ánimo por parte de la familia será indispensable para seguir transmitiendo entusiasmo y que nuestro familiar se mantenga firme en su compromiso.

La obesidad conlleva riesgos: toma decisiones y actúa pronto

Como cualquier enfermedad, la obesidad conlleva riesgos, por lo que conviene tomar decisiones y actuar pronto, siempre con el convencimiento y la buena disposición de nuestro ser querido para dar el paso.

Solicita información a profesionales expertos

Cuando el problema es persistente, infórmate sobre posibles soluciones. Cuanto más te informes, mejor. Mucho se habla de dietas y deporte para combatir la obesidad, pero en función del grado de esta, lo ideal será buscar una solución a medida. Investiga en fuentes serias y solicita información a profesionales expertos. Conviene ser prudentes y no actuar por impulso, ya que lamentablemente hay mucho intrusismo en torno a la obesidad.

Tú no tienes que encontrar la mejor solución, esta nos la indicará el equipo experto.

De hecho, existen en el mercado diferentes soluciones que se deberán valorar en función de las características del paciente. Los diferentes técnicas para tratar la obesidad: dietas personalizadas, fármacos, los tratamientos para la reducción de estómago sin cirugía o en especial la cirugía bariátrica, conviene que sean realizados en centros reconocidos que cuenten con un equipo multidisciplinar formado por endocrinólogos, nutricionistas, psiquiatras, endoscopistas y cirujanos bariátricos, con experiencia acreditada, lo que ayudará a contar con las mayores garantías.

El seguimiento posterior a cada tratamiento: fundamental

El seguimiento posterior a cada tratamiento, con revisiones periódicas, será fundamental para alcanzar los mejores resultados posibles y que estos se mantengan en el tiempo. Para la persona obesa perder peso y recuperar una figura saludable puede ser un camino largo. Contar con el apoyo y la comprensión de familiares y amistades siempre será una gran ayuda.

En IMQ contamos con una unidad especializada en el tratamiento de la obesidad en la clínica IMQ Zorrotzaurre, con un equipo multidisciplinar formado por endocrinólogos, nutricionistas, psiquiatras, endoscopistas y cirujanos bariátricos, con experiencia acreditada. No dudes en consultarnos.

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