Soy joven y me encuentro bien, además practico deporte con cierta regularidad, mis hábitos alimenticios son saludables, entonces ¿debo ir al médico?

Es la pregunta médica del millón… y la repuesta es que sí, que debes ir al médico.

Todos los adultos de entre 25 y 35 años deben visitar al médico periódicamente, incluso estando saludables.

El propósito de estas visitas es:

Prevenir enfermedades asintomáticas

Muchas enfermedades son asintomáticas. Una analítica sencilla o una simple auscultación por parte del profesional pueden posibilitar el diagnóstico precoz de numerosas patologías. El seguimiento por ejemplo de lunares, pecas o manchas es un buen ejemplo de ello.

Muchas personas jóvenes que sufren de hipertensión arterial ni siquiera lo saben y la única manera de averiguarlo es haciéndose medir la presión arterial regularmente. De igual manera, los niveles altos de colesterol y de azúcar en la sangre con frecuencia no producen ningún tipo de síntomas hasta que la enfermedad se encuentra avanzada.

Es igualmente necesario evaluar el riesgo de problemas médicos futuros en base a los antecedentes familiares, las condiciones laborales etc.

Nosotros estamos sanos pero… ¿y nuestros padres? ¿Tienen la tensión alta? ¿Problemas articulares? En ocasiones algunas patologías son congénitas o hereditarias. Valorar y controlar en nuestro cuerpo señales de las enfermedades de nuestros familiares puede evitar que aparezcan en un futuro.

¿Llevo realmente un estilo de vida saludable?

Asegurar que efectivamente mi estilo de vida es saludable ya que en muchas ocasiones no es del todo cierto. Muchos desconocemos qué cantidad de deporte es adecuada a nuestra edad o cuáles son realmente los hábitos alimenticios adecuados. Por ejemplo, beber los fines de semana es algo habitual en muchas personas pero es importante conocer qué cantidades pueden ser perjudiciales y valorar su efecto sobre la persona. La edad o el peso corporal pueden ser tanto un aliado como un hándicap a la hora de ingerir alcohol, aunque sea en pequeñas dosis, o tomar determinados alimentos.

¿Qué otras especialidades son importantes?

Además de visitar al médico de cabecera conviene someterse a una revisión anual odontológica para asegurar que nuestra dentadura no sufre caries u otras enfermedades como gingivitis, sarro, bruxismo. Conocer las pautas sobre una buena higiene dental o comprobar que nuestra oclusión es correcta, también evita trastornos en otros órganos.

Asimismo, la revisión de nuestra vista es fundamental. La exposición continuada y diaria a pantallas de ordenador y demás dispositivos, daña la vista. Además de detectar defectos de visión, nuestro oftalmólogo nos indicará la manera de preservarla durante mucho más tiempo.

El cuidado de nuestros pies también es otra de las visitas anuales obligadas. La simple eliminación de callos (ortesis) o un sencillo estudio biomecánico de la marcha mejora la pisada y con ella el estado general de nuestro aparato locomotor.

Actualizar las vacunas

En función del estilo de vida puede ser importante estar vacunado. Por ejemplo, si se trabaja con elementos cortantes o si se viaja a países extranjeros puede que tu médico te prescriba algún tipo de vacuna o tratamiento profiláctico.

Por último, si estamos sanísimos y además somos grandes deportistas, es necesario agregar al listado anual de revisiones un examen médico deportivo anual que incluya prueba de esfuerzo.

Resumiendo, aunque seamos jóvenes y nos sintamos bien y aun cuando llevemos un estilo de vida saludable es importante hacer hueco en la agenda al menos una vez al año ir al médico.

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