Dicen que elegir un deporte es también escoger una forma de ser. Parece que cada disciplina deportiva repercute en la personalidad de cada uno, es uno de los condicionantes, como es la educación. ¿Existe, por tanto, una relación entre deporte y personalidad?

Diversos profesionales opinan sobre este apasionante tema y todos coinciden en que existe una relación estrecha entre deporte y personalidad que modifica nuestra forma de ser.

El deporte es un vehículo donde también se entrenan diferentes habilidades humanas, como lo son las relaciones sociales, el compañerismo, la solidaridad, el trabajo en equipo, la disciplina. Así, la práctica de un deporte moldea determinados rasgos de la personalidad. Pero esto no significa, como muchos otros autores opinan, que cambie la personalidad, sino que la práctica deportiva estaría acentuando ciertos rasgos que ya están alojados en el individuo.

Importancia del deporte en la juventud

De la misma manera, la personalidad ayuda al individuo hacia la elección de un deporte, es por ello que desde una temprana edad hay que encaminar a niños y niñas a que conozcan los alcances y límites que pueden lograr. Y así fortalecer su personalidad ya que hasta los 12 años de edad son muy sensibles desde el punto de vista conductual y motriz.

Durante la infancia y la adolescencia es cuando ejercen gran influencia los entrenadores. El deporte permite aflorar emociones, y el individuo que lo ejercita puede aprender a gestionarlas. El entrenador, debe conocer todos los aspectos que conforman al individuo para su formación y aprovechar la personalidad del mismo. Encaminar el proceso hacia el bienestar del mismo, ya que los éxitos surgen de la disciplina y la pasión que le ponga la persona.

Y esta etapa, la juventud, es trascendental porque no sólo se elige el deporte que se va a practicar, sino también se construyen relaciones de amistad y experiencias que quedan marcadas para toda la vida.

También surge otra pregunta muy interesante y es en qué se puede diferenciar un niño/a que desde su infancia ha practicado algún deporte debidamente programado y uno/a que no. Se dice que la práctica deportiva permite que la juventud adquiera hábitos y valores que de otra forma sería difícil asimilar, como el trabajo en equipo y el afán de superación.

Deporte y personalidad, ¿cuál va contigo?

El deporte es un instrumento para dirigir la personalidad sobre todo de niños y niñas; con paciencia, cariño, respeto, etc. Después la persona elegirá que es lo mejor para él. Siempre hay una actividad para cualquier tipo de personalidad.

Para las personas extravertidas o con déficit de atención, lo más recomendable es practicar natación y ejercicios en el agua. El agua relaja y ayuda a poner atención, mientras que los deportes en grupo los dejan más excitados.

Para las personas con mucha energía y sociables es aconsejable los deportes en grupo o las actividades colectivas y de interacción social como el fútbol, baloncesto, voleibol, etc. ya que pueden conocer más personas.

Para las personas un poco agresivas, los deportes de lucha, cuerpo a cuerpo o de contacto como el karate, el judo, la lucha u otras artes marciales pueden ayudarlos a aprender normas de autocontrol y disciplina e incluso puede bajar sus niveles de agresividad con el paso del tiempo.

Para personas con cierta timidez no son recomendables los deportes colectivos ya que se puede volver en su contra y por su timidez y poca habilidad sean excluidos del grupo. Para ellos son mejores los deportes individuales, como el gimnasio o atletismo, e ir incentivándolos por otros más interactivos.

Los deportes individuales, como el tenis o el golf, están vinculadas con personalidades competitivas y solitarias, y con sujetos metódicos, disciplinados y apasionados. Ya que todo depende de su dedicación y su esfuerzo. No dependen del rendimiento de los compañeros de equipo. La concentración pasa a ser una pieza fundamental en esta clase de atletas. Estas personas luego, en su vida diaria, tienen mucha facilidad para abstraerse y focalizarse en un objetivo. Simplemente están continuando el aprendizaje incorporado.

Deporte y personalidad violenta

Hay deportes que tienen asociado algún componente de violencia. Y parece que son las personas más agresivas e insensibles, las que practican este tipo de disciplinas. Pero hay que diferenciar la agresividad positiva (la que permite al jugador conseguir los objetivos marcados) de la negativa (poner la zancadilla). No hay una correlación directa entre deporte y violencia.

El deporte no genera personas más violentas aunque parece que las personas con elevados niveles de agresividad se muestran inclinadas a elegir los deportes combativos. Esto tiene que ver con el tipo de personalidad que poseen: vehemente, apasionada, impetuosa, etcétera; y lo que representa, poder, estatus, imagen fuerte y segura.

Deporte y éxito

Son muchos los casos de deportistas que han triunfado en su carrera y, luego, han utilizado ese capital en otros campos, como los negocios o la política. Sacan partido de todo su bagaje, marcan la diferencia y alcanzan rápidamente los objetivos deseados. Las empresas les echan el ojo y les esperan cuando acaban su carrera deportiva.

Muchas empresas tienen en cuenta el currículum deportivo y contratan a deportistas de élite ya que son personas con altas capacidades para afrontar momentos de máxima tensión y poseen estrategias para enfrentarse al estrés producido por estas circunstancias.

Pero no hay una correlación directa entre deportista de éxito y hombre de éxito posterior. No todos los deportistas de éxito dirigen adecuadamente la fama adquirida en la práctica deportiva. Los logros inciden de manera distinta en cada uno. La socialización juega un papel clave.

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