El boom tecnológico que ha transformado en sentido positivo muchas facetas de nuestra vida cotidiana aportándonos instrumentos y aplicaciones que hacen más fácil y cómoda nuestra existencia, también está siendo causa y detonante para la aparición de diversas patologías físicas y mentales. Son las llamadas nuevas enfermedades tecnológicas que se derivan de un uso excesivo o incorrecto de los muchos gadgets que empleamos a lo largo del día. Relojes inteligentes, smartphones cada vez más avanzados y con más funciones, tabletas, ordenadores, gafas inteligentes… nos mantienen permanentemente conectados ocupando un espacio que, en ocasiones, excede de la lógica y de lo saludable.

Actualmente las enfermedades tecnológicas están siendo diagnosticadas y tomadas cada vez con mayor seriedad debido a su importante repercusión en los afectados. No en vano, se trata de patologías que, con mayor o menor grado de importancia, van en aumento en nuestra sociedad y que en el caso de las de raíz psicológica están ocupando un lugar destacado junto a otras que como el alcoholismo, la drogodependencia o la ludopatía antaño eran protagonistas. Como ellas, se relacionan muy a menudo con disfunciones afectivas de la persona implicada o con su predisposición a padecerlas.

Enfermedades tecnológicas más frecuentes

Tensión ocular y síndrome visual informático

que suelen sufrir aquellas personas que pasan muchas horas frente a una pantalla tanto del smartphone como la de la tableta o el PC y que causa enrojecimiento de los ojos, visión borrosa, sequedad, mareos etc.

Problemas músculo-esqueléticos.

Las tendinitis fruto de un uso abusivo del mando de la consola, del ratón del ordenador, el manejo del móvil o de la whatsappitis están cada vez más a la orden del día causando problemas a nuestras articulaciones y tendones que se agravan por el hecho de que a menudo van acompañados por la adopción de posturas poco naturales y forzadas. Muñeca, dedo pulgar y antebrazo suelen ser los más afectados.

Lesiones y molestias relacionadas con la postura que adoptamos ante los nuevos dispositivos tecnológicos y especialmente por teclear o manipular el ratón son también el síndrome del túnel carpiano y el text neck.

El síndrome del túnel carpiano ocurre cuando el nervio que va desde el antebrazo hasta la mano se presiona o atrapa dentro del túnel carpiano a nivel de la muñeca. Los tendones y ligamentos se resienten y pueden provocar entumecimiento, dolor, hormigueo y debilidad en la mano afectada. Usar teclados ergonómicos y reposamuñecas puede evitarlo, además de cambiar de postura cada poco y no teclear ejerciendo demasiada fuerza.

Text neck. Las posturas inadecuadas al inclinarse sobre los dispositivos que utilizamos o al colocarlos sobre la oreja inciden también en lo que se ha venido a denominar text neck, tensión en los músculos de nuestro cuello, hombro y espalda que puede generar disfunciones en el sistema neuromusculoesquelético a nivel cervical y alterar la alineación articular, provocando hernia discal, cervicoartrosis, contracturas y dolor de cabeza y de espalda.

En posición recta, el cráneo pesa entre 4 y 5 kilos, pero si el cuello se flexiona 15 grados para mirar el teléfono, la fuerza ejercida sobre vértebras y musculatura cervical aumenta hasta los doce kilos y sigue creciendo en función de la inclinación.

El “codo de selfie” causado por la antinatural postura que solemos emplear para sacarnos autofotos y que si se ejerce de manera continuada acaba provocando una picondilitis al presionar músculos y tendones del codo generando dolor y debilidad en la zona.

Pérdida de audición.

Ojos y manos no son los únicos perjudicadas por la nuevas enfermedades tecnológicas, también nuestros oídos, con pérdida de audición prematura, fruto de la escucha de música con auriculares en nuestros aparatos electrónicos a un volumen demasiado elevado.

Sobrepeso y obesidad:

Las personas que pasan tanto tiempo frente a un PC son más proclives al sedentarismo, y en consecuencia, a padecer sobrepeso y obesidad o enfermedades en el sistema circulatorio.

Adicción a las redes sociales y síndrome FOMO.

Entre las patologías de corte psicológico se encuentran la adicción a las redes sociales. También el síndrome FOMO o miedo a quedarse fuera y ser incapaz de evolucionar al ritmo que lo hace la tecnología, no tener el último móvil del mercado, haberse perdido un vídeo viral de YouTube, desconocer las tendencias de las comunidades virtuales etc.

Phubbing.

Describe el uso abusivo del teléfono en presencia de otras personas llegando a ignorar su propia presencia algo que puede provocar aislamiento en la persona afectada y causar importante malestar en quienes les rodean.

Nomofobia.

Es una de las patologías tecnológicas más arraigadas en nuestra sociedad por su altísima incidencia y alude a la ansiedad que nos causa dejarnos el móvil en casa, que éste se quede sin batería o esté a punto de hacerlo. Existen diferentes grados desde episodios controlados en los que el usuario tiene apenas una ligera sensación de incomodidad, hasta aquellos en los que se generan situaciones de verdadera angustia.

Cibercondria.

Se trata de un trastorno relacionado con aquellas personas que creen sufrir una o varias enfermedades de las que se han enterado o se informan compulsivamente a través de Internet.

Insomnio.

Muchos jóvenes, y también cada vez más muchos mayores, duermen con el móvil debajo de la almohada e interactúan con él da igual la hora que sea, lo que interrumpe el sueño y genera insomnio.

Trastorno de identidad disociativo,

que se define como la dificultad para distinguir lo que ocurre en la vida real de la virtual. Surge cuando se produce un uso descontrolado, repetido y obsesivo de los videojuegos que acaba produciendo una cierta desconexión de la realidad o incluso imitación de situaciones virtuales dentro de la vida real.

WhastsAppitis, Nintendinitis, Wiitis.

Alude a aquellas enfermedades tecnológicas que toman el nombre de la herramienta, programa, aplicación o marca del aparato tecnológico (WhatsApp, Nintendo, Wii) que la provoca más el correspondiente sufijo ‘itis’ que significa inflamación. Sus síntomas se asocian a una manipulación abusiva y continuada de mandos o teléfonos que han acabado provocando tendinitis principalmente de los pulgares.

Síndrome de la vibración fantasma.

Tiene que ver con la sensación de que el teléfono está vibrando constantemente aunque ello no esté ocurriendo en realidad. De forma casi inconsciente, tendemos a mirar la pantalla del teléfono decenas de veces al día por si hay algo nuevo que se nos ha escapado, nosotros mismos nos autoprovocamos el pensar que el teléfono ha vibrado.

En las problemáticas de carácter psicológico el abordaje pasa por indagar cuál es la causa real que se encuentra detrás de estas situaciones, más allá de paliar los síntomas que, suelen ser tan solo una manifestación de que algo no marcha bien. Junto a la psicoterapia con servicios y profesionales especializados, están surgiendo también nuevos enfoques a través de la realidad virtual para atajar determinadas fobias y situar al individuo frente a frente de aquello que le angustia en un entorno controlado y con acompañamiento médico.

En IMQ contamos con un amplio cuadro de especialistas que podrán ayudarte a superar cualquiera de las enfermedades tecnológicas que te hemos presentado en este artículo. No dudes en consultarnos.

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