El running es un deporte con múltiples beneficios que cuenta con millones de adeptos, ya que una gran ventaja por todos conocida es que su práctica no está sujeta a los horarios de los centros deportivos y tampoco entiende de economía. Para el runner no supone un gasto excesivo practicarlo, simplemente se necesitan unas zapatillas y algo de ropa técnica.

Pero esta pasión también puede generar un gran número de lesiones en runners y atletas menos profesionales o inexpertos, debido principalmente a una mala técnica, un calzado inadecuado, un mal terreno para practicarlo e incluso a un sobreesfuerzo.

Por este motivo, es importante que conozcas las lesiones típicas del runner y analices las señales de tu cuerpo, para que así, reconozcas cuándo es posible que te lesiones y puedas prevenirlo.

Tendinitis rotuliana

La tendinitis rotuliana es una inflamación que se produce en el tendón rotuliano localizado justo debajo de la rótula. Notarás un dolor persistente debajo de la rótula que aparece al flexionar la rodilla. Para recuperar, aplícate hielo, ultrasonido o vendajes de descarga y realiza contracciones isométricas.

Pero lo más importante es prevenir, para ello evita sobreesfuerzos y estira cuádriceps y bíceps femoral que te ayudarán a evitar este tipo de lesión junto con un buen calentamiento y un comienzo progresivo. Y, revisa tu calzado. También correr por zonas menos regulares o incluso por superficies duras provocan estas lesiones.

Fascitis plantar

La fascitis plantar es otra lesión muy típica en el runner. Se produce por el acortamiento de la fascia plantar durante la inactividad y es muy dolorosa. El dolor es agudo en la zona interna del talón, al inicio de la puesta en marcha, hasta el estiramiento por calentamiento de la fascia plantar, que es cuando remite.

Para recuperar, en este caso, masajea la zona cuando estés en el sofá descansando con una pelota de tenis entre el suelo y la planta del pie. Para prevenir esta lesión, estira antes y después de la carrera. Elige un calzado adecuado y corre por superficies más bien lisas.

Tendinitis aquilea

La tendinitis aquilea es una lesión muy incapacitante y que trae de cabeza a miles de runners año tras año. el runner siente un molesto dolor situado en el talón que aparece al caminar o al correr y que sube por el tendón de Aquiles, que llega a inflamarse y calentarse, por lo que el roce resulta molesto.

Consejo: aplícate hielo y mantente en reposo. Te aconsejamos que aparques el running y hagas recuperación en la bicicleta o la elíptica. Acude al fisioterapeuta para electroterapia y que la zona descargue. Para prevenir, realiza ejercicios que mantengan los músculos del gemelo fuertes y flexibles.

Rotura fribilar

En caso de que sufras una rotura fibrilar o micro rotura de las fibras musculares, notarás un tirón en la zona. Al pasar la mano por la zona afectada por la rotura sentirás una especie de ‘escalón’. El desgarro muscular provoca un dolor muy intenso. Si se trata de micro rotura, podrás continuar pero te dolerá al cesar la actividad.

También en este caso es aconsejable el reposo. Para ambas roturas (fibrilar o micro rotura) lo primero que tienes que hacer es aplicar frío durante las primeras 48 horas, varias veces al día unos 5 o 10 minutos para desinflamar la zona. Y ponerte en manos de un fisioterapeuta para evitar que esas fibras se calcifiquen y ayudar a redireccionarlas. La mejor manera de prevenir esta lesión es realizar un buen calentamiento y estiramientos antes de iniciar la actividad física.

Periostitis tibial

 La periostitis tibial es otra lesión típica entre quienes practican el running. Consiste en la inflamación del periostio, una membrana de tejido conectivo que recubre la tibia. Presenta múltiples síntomas. El primero en aparecer es el dolor en la parte interna de la pierna, entre la rodilla y el tobillo. A veces es posible notar unas bolitas a lo largo de la tibia que detectarás pasando la mano. Al notar los primeros síntomas para a estirar y aplícate hielo durante 10 minutos y alguna pomada antiinflamatoria y, por supuesto, acude a tu fisioterapeuta de confianza lo antes posible.

El mejor consejo para prevenir esta lesión es realizar un estudio de la pisada y llevar un calzado apropiado a los resultados del estudio y el tipo de running que deseas practicar.

Síndrome de la cintilla iliotibial

La estabilidad del muslo y de la cadera del runner al correr vienen dadas por la “fascia lata”, una parte de nuestro cuerpo muy potente que llega hasta la cara externa de la rodilla, y que si se inflama, llega a incapacitar a la persona para la realización de carreras de velocidad.

Al realizar la zancada se puede sentir un “clic” acompañado por la sensación de roce doloroso durante la flexión y extensión de rodilla, ya que fricciona con la parte que viene del borde del fémur. Para el tratamiento de este tipo de lesión, la electromagnetoterapia funciona muy bien.

Fracturas por estrés en el runner

Es un tipo de fractura incompleta de los huesos a causa de la sobrecarga reiterada de los huesos de las piernas o pies de los que practican running. Los síntomas son dolores en tibia o pies a causa de astillas o grietas que aparecen en los huesos. Los huesos se recuperan solos, por eso lo mejor es prevenir incrementando la carga de entrenamiento de manera prudente, intentar no cambiar abruptamente de superficies, mejorar la técnica de carrera, fortalecer tus músculos y tomar suplementos con calcio y fósforo.

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