Entrar a formar parte del mundo laboral es complicado y un cambio importante en la vida de cualquiera. Toca decir adiós a los tiempos de la “uni”, cuando podías salir hasta tarde, regalarte unas horas de sueño al día siguiente y hacer lo que quisieras. Adaptarse a la rutina de oficina no siempre es fácil. Y a medida que avanzas en tu vida laboral conviene que conozcas las señales de alarma que indican que a tu día a día le falta equilibrio entre vida personal y trabajo y vas directo a acabar quemado en el trabajo.

Para que no pierdas el tiempo, aquí te ofrecemos nueve señales para que analices si hay armonía entre tu vida laboral y personal o, por el contrario, en breve acabarás quemado en el trabajo:

¿Te pasas el día con dolores?

¿El dolor de cabeza se ha convertido en tu compañero habitual? ¿O tal vez tus hombros y cuello son los que protestan? Tal vez es la manera que tiene tu cuerpo de decirte: “¡Ey! ¡Hazme caso y cuídame!”. Ha llegado la hora de prestar atención a tu rutina de autocuidado. Montarte una noche de spa en casa de cuando en cuando es fácil y barato. Prepárate un buen baño calentito, echa mano de aceites esenciales y tu música favorita y mímate un rato.

¿Te puede el cansancio un día sí y otro también?

No se trata del cansancio tipo “no dormí bien anoche”, sino de esa sensación constante de vivir en un perpetuo agotamiento. ¿Te acuestas cada noche pensando que no puedes ni con el pelo? La fatiga constante es un aviso de que estás llevando al límite a tu organismo. Ojo, porque la capacidad de tu cerebro de concentrarse y tomar decisiones adecuadas también disminuye.

¿Paciencia bajo mínimos?

¿Últimamente se te ha agriado el carácter? ¿Los comentarios de tus colegas de oficina te sientan mal a menudo? Si andas corto de paciencia, puede ser una señal de que estás quemado en el trabajo.

Cero diversión

Sinceramente, ¿cuándo fue la última vez que te divertiste de verdad? Piénsalo por un momento, porque cuando estamos hasta arriba de trabajo es fácil perder la noción del tiempo. Aquella cena tan divertida con la cuadrilla parece que fue el último fin de semana, pero han pasado meses. Divertirte, hacer planes con tu gente… te ayudará a desconectar.

Tus relaciones se complican

¿Estás realmente presente en tus relaciones con los demás? Si tus familiares y amistades se quejan de que cada vez es más complicado verte, tienes muchas papeletas para no estar organizando correctamente el tiempo que dedicas al trabajo y a tu vida personal. De ahí a acabar quemado en el trabajo hay un paso.

Eres el rey o la reina del caos

Párate por un momento a mirar tu mesa de trabajo o cómo está tu habitación. Un ambiente externo desordenado puede ser el reflejo del desorden mental consecuencia de vivir estresado. Tómate un tiempo para ordenar tus espacios. Tu mente lo agradecerá.

Érase una persona a un teléfono pegada

¿El teléfono es ya un apéndice de tu propio cuerpo? A nadie se le escapa que en la actualidad es complicado desconectar. Pero si tu objetivo es no acabar quemado en el trabajo, piensa si ese email que has recibido a las 9 de la noche necesita ser contestado de inmediato o puede esperar a mañana.

¿No sabes decir no?

Es importante que tengas claro cuáles son tus prioridades vitales y actúes en consecuencia. De lo contrario, se te hará muy difícil decir no y acabarás saturado de tareas que tal vez no te corresponden. El tiempo es un bien muy valioso así que inviértelo sabiamente si no quieres terminar echando humo.

¿Buscas la perfección? Cuidado no acabes quemado en el trabajo

A todos nos gusta hacer las cosas bien, pero debes ser consciente del alto precio que puedes pagar si tiendes a un perfeccionismo desmesurado. Ansiedad, depresión y decir adiós a tu vida personal pueden ser las consecuencias de querer que tus resultados sean siempre merecedores de matrícula de honor. La perfección no está en hacer todo perfecto, si no en encontrar el equilibrio. Permítete equivocarte de vez en cuando.

El equilibrio entre tu trabajo y tu vida personal es esencial si no quieres acabar quemado en el trabajo. Piensa si cumples alguno de los puntos anteriores y tómatelo como una señal de alerta. Toma tiempo para respirar hondo y reorganizar tu tiempo y prioridades si no quieres ser miembro de honor del club de los estresados. Y si la situación escapa a tu control y sientes que el estrés y la ansiedad te superan, recuerda que en IMQ contamos con profesionales que podrán ayudarte a superar el bache.

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