El avión es el medio de transporte más seguro. Esta idea no resulta nueva, pero la realidad es que el 20% de la población padece aerofobia, o miedo a volar, que puede manifestarse en diferentes grados, provocando desde inquietud hasta un estado de alerta incontrolable incluso desde días antes del vuelo. En los casos más extremos, se decide no viajar en avión, con todo lo que ello implica.

Realmente, el origen de este miedo a volar está en imaginarnos un accidente, producido bien por razones técnicas, por condiciones meteorológicas o por cuestiones de seguridad. Sin embargo, existen consejos sencillos para empezar a superarlo. Aquí los tienes para que puedas ponerlos en práctica y te ayuden a ir venciendo la ansiedad.

La estadística avala su seguridad

Agárrate a la información objetiva. Solo tenemos que echar un vistazo a las estadísticas para comprobar que el avión es el medio de transporte más seguro, por goleada. La aviación registra un accidente grave por cada 2,4 millones de vuelos (una cifra inabarcable para nuestra capacidad imaginativa). Por compararlo, se calcula que la posibilidad de sufrir un accidente mortal de coche es de una por cada 350.000 desplazamientos. Consultar este tipo de estadísticas puede ayudarte a tener un punto de vista más realista y a relativizar el sensacionalismo que hay en torno a los accidentes aéreos.

Dale la vuelta a tus pensamientos negativos. Piensa en las múltiples ventajas que tiene volar en avión: el precio, la comodidad, la seguridad, los infinitos destinos que puedes visitar y, sobre todo, la rapidez.

Comparte tus sentimientos con tus compañeros de viaje. Reconocer en tu círculo el miedo a volar te ayudará a relativizarlo y a recibir consejos tranquilizadores.

Tu imaginación, tu cómplice. Antes de afrontar el vuelo en avión ganarás en seguridad si visualizas el viaje. Prepárate imaginándote el proceso completo: visualízate saliendo de casa, yendo al aeropuerto, subiendo al avión, despegando y, por fin, llegando a destino. No hay lugar para la incertidumbre.

Todo preparado antes del día. Si ya tienes la maleta hecha y los billetes impresos desde días antes, evitarás los agobios del último momento y tendrás la sensación de dominar más la situación.

Ir con tiempo suficiente

Vete al aeropuerto con tiempo. Si sumas factores como las prisas, se potenciará la sensación de incertidumbre. Si llegas con tiempo, empezarás el viaje con tranquilidad y sin alteraciones y hasta podrás sacar un hueco para pasarte por la cafetería o hacer alguna compra.

Viaja con comodidad. Durante las horas anteriores al viaje evita las comidas copiosas y trata de no tomar estimulantes como café, té o alcohol. Elige ropa cómoda para hacer un viaje lo más relajado posible y si durante el vuelo te apetece estirarte, puedes levantarte o ir al baño.

Ventanilla sí, ventanilla no. Si esta decisión te incomoda o te produce la más mínima inseguridad, no te fuerces, será cuestión de intentarlo más adelante. Se trata de no añadir ningún factor que pueda estresarte.

Distracciones, tus aliadas. Elige las que más van contigo: una revista, un libro, conversar, una película, tu lista de canciones favoritas o incluso una lista que hayas podido hacer con las canciones que te recuerden a tu destino vacacional. ¿Y si logras echar una cabezadita? Así el tiempo también volará.

Turbulencias bajo control

En el caso de turbulencias, solo tienes que abrocharte el cinturón y respirar hondo, nada más. Los aviones están preparados para resistir mucho más que turbulencias. Exactamente lo mismo que con las tormentas. Aunque puede resultar algo molesto, no tiene por qué ser peligroso.

Ruidos. El avión es una máquina perfecta y determinados ruidos forman parte de su funcionamiento. Exactamente igual que cuando arrancas el motor de tu coche o aceleras. En ningún caso deben ser motivo de preocupación.

Prémiate: El refuerzo positivo tiene una cabida perfecta en el miedo a volar. Cada vuelo que superes, bien merecerá un premio que podrás disfrutar ya en destino.
Si ves que no acabas de superarlo y prefieres atajar el problema con mayor celeridad, valora la idea de pedir ayuda profesional. Especialistas psicólogos y psiquiatras te prestarán el apoyo que necesites para tratar este tipo de ansiedad obteniendo buenos resultados progresivamente. Perderás tu miedo a volar.

 

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