La semana pasada veíamos ya algunos consejos a seguir para poder superar la entrevista de trabajo con éxito. Hoy queremos terminar de completar esa lista con algunas ideas que confiamos te sean útiles. Si la semana pasada nos centrábamos en qué hacer antes de comenzar entrevista, esta vez nos centraremos en ideas útiles a tener en cuenta una vez estés ante la persona encargada de valorar tu candidatura. Allá vamos:

Respuestas auténticas, centradas y concisas

Llega el gran momento y comienza la entrevista. La calidad de tus respuestas será clave para que tu candidatura sobresalga sobre el resto. Dar respuestas sinceras a las preguntas que te formulen será un buen primer paso. Nada desagrada más a un entrevistador que sentirse engañado. Al mismo tiempo, es fundamental que seas capaz de centrar tus respuestas, dejando claro cuáles son las habilidades que te hacen merecedor del puesto de trabajo y apoyándote, siempre que sea posible, en ejemplos prácticos basados en tu experiencia. Se trata de dejar claro que tu candidatura encaja con el puesto ofrecido. Evita, además, alargarte en exceso con respuestas confusas que acaben por aburrir a quien tengas enfrente. Ensayar respuestas a preguntas comunes en las entrevistas te ayudará en este punto.

Recuerda la importancia del lenguaje corporal en una entrevista de trabajo

Tus respuestas son fundamentales, por supuesto, pero ¡ojo! un pobre lenguaje corporal puede ser una distracción e incluso provocar tu fracaso. Sonreír, mantener contacto visual, una postura firme, escuchar de forma activa y asentir son gestos que ayudarán a ofrecer una imagen de seguridad y confianza. Por el contrario, mantenerte encorvado, una mirada perdida, jugar de forma nerviosa con los objetos de la mesa, moverse de forma inquieta en la silla, tocarte el pelo o la cara repetidamente… son gestos que hay que intentar controlar. Y, por supuesto, olvídate de mascar chicle.

Haz preguntas

Los estudios muestran que los empleadores valoran positivamente, como una muestra de interés por el puesto de trabajo, el que se les planteen preguntas. Así que, incluso si el entrevistador o entrevistadora te ha dado toda clase de detalles, es conveniente que le hagas alguna pregunta. Prepáralas con antelación para evitar que los nervios de última hora te bloqueen (cuáles serán tus tareas principales, posibilidades de formación y de promoción interna, horarios, lugar físico en el que te ubicarás…).

Véndete bien y cierra el trato

No siempre el candidato con mejor preparación es el elegido; a menudo es aquel que ofrece se muestra como el más capaz de encajar en el puesto, departamento y organización con sus respuestas. Hay quien compara la entrevista de trabajo con una llamada comercial, en la que tú eres la persona que trata de vender algo, en este caso tu habilidad para cumplir las expectativas de la oferta de trabajo, resolver las necesidades de la empresa y ayudarla en su desarrollo como negocio.

Finalmente, a medida que ves que se acerca el final de la entrevista, no olvides preguntar cuáles son los siguientes pasos del proceso y cuando calculan que habrán cerrado el proceso y elegido al candidato para el puesto.

Recuerda dar las gracias

Este último consejo casi deberíamos darlo por supuesto pero, por si acaso, te recordamos la importancia de agradecer la oportunidad de presentar tu candidatura a las personas que te entrevisten. Hazlo en la propia entrevista, una vez terminada y antes de marcharte. Tampoco está de más que en los días posteriores envíes un email de agradecimiento.

Como ves preparar una entrevista de trabajo puede ser todo un trabajo en sí mismo. Así que dedícale tiempo. Piensa que, incluso si en el peor de los casos, no lo consigues a la primera te servirá de entrenamiento para futuras ocasiones.

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