Todas las personas pasamos periodos anímicos complicados pero a nivel médico comparar la tristeza temporal, lo que coloquialmente llamamos “estar de bajón”, con una depresión es algo así como equiparar una tormenta con un tsunami. Pero, ¿cómo establecer la diferencia entre depresión y tristeza?

La primera gran diferencia entre depresión y tristeza reside en que la depresión es una enfermedad, es decir, la persona deprimida está enferma y debe someterse a un tratamiento. En sus casos más graves se da una anulación del individuo, que se ve incapaz de enfrentarse a su día a día, a veces ni siquiera de comer o andar. La tristeza, por el contrario, en un sentimiento que experimentamos los seres humanos, e incluso los animales. Sentirse triste ante determinadas circunstancias (pérdida de un ser querido, problemas sentimentales…) es normal y una respuesta habitual ante un hecho o circunstancia que nos afecta emocionalmente y que no hubiéramos querido que pasara.

En ocasiones, la tristeza y la depresión pueden confundirse pero por lo general los motivos y sobre todo su duración y grado son totalmente diferentes. Se trata de otra importante diferencia entre depresión y tristeza. La tristeza suele producirse por un hecho concreto, cuando ese hecho o situación desaparece o se aleja, bien en el plano temporal o bien en el plano emocional, también tiende a desaparecer el sentimiento anexo. La depresión, sin embargo, es un estado que surge de dentro hacia afuera. Si bien, puede existir una causa que la detone, la reacción y duración del estado depresivo es superior al de la tristeza. Además, para sacar al individuo de tal estado es necesario un tratamiento especializado. Por tanto, la depresión es una sensación que va más allá de la simple tristeza, más allá de estar todo el día llorando sin “motivo”. Es una sensación de completa nulidad.

Síntomas que marcan la diferencia entre depresión y tristeza

En el caso de la depresión la tristeza es profunda y continua y suele acompañarse con la imposibilidad de sentir placer y disfrutar de los momentos que antes resultaban gratificantes. El empeoramiento progresivo del humor durante el día y el sentimiento de culpa sin sentido, son también características de la depresión frente a la tristeza. Además, el empeoramiento de la función cognitiva es un hecho en la mayoría de los casos y afecta a cuestiones diarias como la toma de decisiones, la concentración, la memoria, la agudeza mental o el raciocinio.

Los cambios considerables de peso, el insomnio o hipersomnia así como los pensamientos recurrentes de muerte y suicidio son otros de los síntomas que no necesariamente se presentan en los días de bajón pero sí en los casos depresivos.

Tipos de depresión

Estrés primero, depresión después

Lo más frecuente es que la persona sufra de problemas o trastornos relacionados con la ansiedad para, después, derivar en una depresión. La situación estresante o angustiosa no tiene por qué estar necesariamente motivada por la pérdida de un ser querido o una mascota. Puede ser una oportunidad, un trabajo o la ruptura de una relación sentimental.

Trastorno afectivo bipolar

En estos casos la depresión es una etapa de una enfermedad que consiste en la alternancia de episodios maníacos y depresivos separados por intervalos con un estado de ánimo normal. Estos periodos depresivos se suceden con estados de ánimo elevado o irritable, hiperactividad, autoestima excesiva y disminución del sueño (la etapa maníaca).

Depresión estacional

Este tipo de depresión se refiere a los cambios en el estado anímico que se relacionan con una determinada época del año, generalmente en el invierno. Esta situación de desánimo y abatimiento que ocurre por el frío y escasez de luz puede causar un desequilibrio neuronal, influyendo en el estado de ánimo de algunas personas y prolongándose durante demasiado tiempo.

Depresión postparto

Otro tipo de depresiones es causado por cambios hormonales. De estas, la depresión postparto es una de las más más frecuentes. Los especialistas recomiendan la atención integral para las mujeres embarazadas ya que se debe evaluar e intervenir en todos los aspectos psicológicos, especialmente emocionales, con el objetivo de minimizar el riesgo de desarrollo de trastornos emocionales.

¿Depresivo o triste por herencia?

Por otro lado, existen estudios que aseguran que tener padres o abuelos que hayan padecido depresión incrementa la probabilidad de que padezcamos esta enfermedad. Los caracteres optimistas/pesimistas asociados a las personas alegres o tristes también parecen tener un componente genético. En cualquier caso, identificar los síntomas o la tendencia en edades tempranas hace que se puedan realizar tratamientos precoces y evitar consecuencias mayores.

¿Cuándo y a quién pedir ayuda?

diferencia entre depresión y tristezaComo hemos comentado, un estado de tristeza común es pasajero y no reviste mayor importancia. Es muy probable que las personas que pasan por un período de dolor emocional no requieran de ningún apoyo profesional específico. Simplemente, la vuelta a la rutina y el apoyo informal de amistades y familiares puede ser más que suficiente para que la vida retome su curso y puedan superar este estado.

Sin embargo, la depresión es un trastorno que debe ser tratado por un profesional, porque afecta muy significativamente a la calidad de vida de la persona. Un buen diagnóstico y una terapia adecuada y, si es necesario, tratamiento farmacológico pueden ser cruciales para recuperar el bienestar psicológico y mantenerlo en el tiempo, evitando recaídas.

En resumen, podríamos decir que la melancolía es un estado de ánimo con cierta utilidad, ya que solo los momentos de alegría se aprecian más por su contraste con los de tristeza. Sirve además para darle la forma o el “recipiente” adecuado a ciertos recuerdos y vivencias. En cierto modo, es una emoción útil porque ayuda a “resetear” y abrir una nueva fase vital. La diferencia entre depresión y tristeza estaría pues, en que la primera es una alteración del funcionamiento normal del cerebro, algo que no es útil sino que nos supone impedimento por lo que debe ser tratado, mientras que la segunda es un proceso natural e incluso sano que nos permite adaptarnos a nuestro entorno.

Concluyendo, a todas luces ante una depresión no nos debe quedar la duda de que es necesario acudir a un especialista mientras que en un día de bajón la buena compañía suele ser suficiente.

¿Depre o bajón? Conoce la diferencia entre depresión y tristeza
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