Detectar los síntomas y actuar con seguridad y rapidez puede salvar la vida de una persona. Te explicamos qué hacer antes de que llegue la ambulancia.

Todos deberíamos saber cómo actuar cuando nos encontramos repentinamente ante un familiar, amistad o una persona desconocida que se encuentra mal, y qué hacer antes de que llegue la ambulancia. Aplicar los primeros auxilios con conocimiento y manteniendo los nervios a raya puede marcar la diferencia entre minimizar el problema y mejorar el estado de la persona enferma, o agravar más su situación.

Así que, si crees que no te manejarías muy bien en estas lides, y desconoces cómo ayudar y proceder ante una emergencia médica tras llamar al 112, nunca es tarde para aprender. Te damos las claves. Interiorízalas hoy, porque te servirán para toda la vida.

Primeros auxilios: qué hacer antes de que llegue la ambulancia

1. Mantener la calma

Cuando surge de forma repentina un problema de salud, lo normal es que impere un ambiente de nervios, impotencia y ansiedad entre quienes acompañan a la persona enferma o accidentada. Por lo que el primer consejo a tener en cuenta, es que hay que intentar mantener la calma y la cabeza fría para pensar con claridad en los pasos a seguir mientras se acerca la ambulancia.

2. Detectar los síntomas

Esto será fundamental en la toma de decisiones, y para informar al personal sanitario, en cuanto llegue, del estado de salud de la víctima.

Si la persona está consciente

Antes de hacer nada, hay que hablarle para tranquilizarla, informándole de que la ayuda está en camino y no hay nada que temer. Después, fijarnos si a simple vista percibimos algo evidente como traumatismos severos, una fractura, quemaduras, sangrado abundante, etc.

Nuevo llamado a la acción

Además, deberemos preguntarle cómo se encuentra y qué sensaciones tiene (mareo, problemas al respirar, dolor de pecho, debilidad, visión borrosa, etc.), y, si no la conocemos, si padece algún tipo de enfermedad o toma alguna medicación.

Si le ocurre a un miembro de nuestra familia en casa, será fácil conocer sus antecedentes y tener a mano su historial médico para entregárselo automáticamente al personal médico que lo asista.

Si la persona está inconsciente

Cuando la víctima no responde a nuestras preguntas, ni reacciona a ningún estímulo, es todavía más importante actuar con rapidez. Lo primero es comprobar si respira con normalidad, porque si lo hace como ahogándose o de manera irregular, es muy probable que haya sufrido un infarto. En este caso deberemos colocarle boca arriba y comenzar un masaje cardiaco en el centro del pecho, colocando una mano sobre la otra con firmeza, y empujando fuertemente para hundir el esternón unos centímetros, unas 100 veces por minuto, sin parar hasta que llegue la ayuda.

La pérdida de conocimiento también la puede provocar un accidente cerebrovascular (ictus, infarto o derrame cerebral) o un traumatismo, entre otras causas, y en estos casos la recomendación es mantener ala persona enferma en calma e inmóvil hasta que tenga asistencia médica.

3. ¿Movilizar o no movilizar?

Al hilo del párrafo anterior, esta es una cuestión que suele generar dudas. Y antes de decidir si hacerlo o no, volvemos a hacer hincapié en que hay que tener claros los síntomas que presenta la víctima:

  • cuando tiene fracturas, golpes o algún traumatismo a causa de un accidente o caída, nunca hay que moverla. Siempre hay que intentar que permanezca quieta y esperar a que llegue una ambulancia, con los medios adecuados, para evitar agravar su estado.

Pero también existen situaciones en las que movilizarle será fundamental para lograr estabilizarle y que se encuentre mejor:

  • si respira con dificultad, será mejor que no esté completamente tumbada e incorporarla un poco para ayudarle a tomar aire con menos dificultad.
  • si tiene convulsiones o espasmos, no debemos inmovilizarla porque hacerlo puede provocarle golpes en la cabeza o lesiones en otras partes del cuerpo que empeoren su situación.
  • si está en pie cuando empieza a encontrarse mal, lo adecuado será sentarla o tumbarla, colocando algo bajo su cabeza, para evitar que se desplome y se caiga al suelo.
  • si observamos que vomita y que está tumbada hacia arriba, deberemos girarla inmediatamente hacia un lado, de tal manera que impidamos un posible atragantamiento.

Esperamos que con estas simples claves tengas más seguridad e información, si tienes que actuar ante una emergencia médica. Y recuerda que si dispones de un seguro IMQ, cuentas con un teléfono de Urgencias 24 horas (900 53 50 47) y los servicios de Urgencias de nuestras clínicas y centros a tu disposición tanto en el País Vasco como en la red de centros concertados a nivel nacional, así como asistencia en caso de urgencia médica en el extranjero.

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