¿Sabías que la exposición al sol sin protección es la causa principal del envejecimiento prematuro de la piel? ¿Y que mirar al sol puede causar daños oculares de por vida? Este post logrará convencerte de los daños irreversibles de tomar el sol.

La tendencia de querer estar bronceado o bronceada parece que no pasa de moda. Cada vez existen más métodos alternativos para evitar los daños irreversibles de tomar el sol. Pero son pocas las personas que recurren a ellos, y abundan más las que combinan ambos métodos o incluso las que se aferran solamente a la tumbona en las horas de mayor riesgo.

Hasta que ese bronceado no pasa a mayores complicaciones, no nos damos cuenta de los daños irreversibles de tomar el sol. Eso sí, cuando el daño está hecho y te quedas con un puñado de manchas oscuras o una quemadura dolorosa, empieza el pánico. Te contamos los efectos que puede causar tomar el sol para tu piel y órganos.

Daños irreversibles de tomar el sol

El daño causado por el sol tiene consecuencias a corto y largo plazo. El signo más evidente y que surge casi automáticamente es la quemadura solar. De una forma leve, las quemaduras se manifiestan al tener la piel roja y caliente. En los casos más graves, se acompaña de ampollas, así como de náuseas, mareos y fiebre.

Las consecuencias a más largo plazo de la exposición al sol sin protección, son el tono de piel seco, opaco y desigual. Tomar el sol puede deshidratar la piel y agotar sus niveles de ácidos grasos esenciales, dejándola con un aspecto y sensación seca, escamosa y arrugada con el tiempo. 

El daño solar disminuye la velocidad de renovación de las células de la epidermis, causando una acumulación de células muertas que resultan en un aspecto opaco y congestionado. También puede ocasionar marcas de pigmentación persistentes o manchas marrones.

Tomar el sol puede destruir el colágeno y la elastina de la piel. El colágeno es una proteína que retiene la firmeza de nuestra piel y la elastina es la fibra de soporte que permite que la piel se recupere. La degradación del colágeno y la elastina en las capas más profundas de la epidermis puede dar como resultado signos prematuros de envejecimiento, como arrugas y líneas finas, por la pérdida de elasticidad y firmeza.

Si bien los efectos del daño solar son principalmente estéticos, puede convertirse en una seria amenaza para tu salud cuando causa cáncer de piel. Las quemaduras solares repetidas y la exposición al sol sin protección aumentan las posibilidades de varias formas de este tipo de cáncer, por lo que la protección solar es sumamente importante.

La exposición al sol puede afectar gravemente también a nuestros ojos. La fotoqueratitis se puede considerar como una quemadura solar de la córnea. Es causada por la exposición intensa del ojo a la radiación ultravioleta. Esta enfermedad se conoce también como «ceguera de la nieve» porque muchas personas desarrollan esta condición a grandes alturas en un ambiente nevado donde los reflejos de los rayos UV son altos. Esta condición también puede producirse por exposición a fuentes artificiales intensas de rayos UVC / UVB, como lámparas de vapor de mercurio rotas, o ciertos tipos de lámparas de bronceado.

Protégete para tomar el sol

Es mejor prevenir que curar, así que asegúrate de proteger tu piel de los dañinos rayos del sol a diario. No debemos asociar la protección solar a las largas jornadas de playa o piscina, sino que protegernos cada vez que estemos expuestos al sol.

Nunca es demasiado temprano o demasiado tarde para comenzar a usar protector solar. De hecho, cuanto más envejeces, más difícil es para tu piel reparar los efectos del daño solar, por lo que cuanto antes empieces, mejor. 

Uso del protector solar a diario

En un día normal, nuestro protector solar debería durar sin necesidad de repetir su aplicación. Pero si vamos a exponernos al sol durante mucho tiempo, y nuestro cuerpo suda o se moja, debemos aplicar el protector solar regularmente para asegurarnos de recibir una protección completa. 

Nuevo llamado a la acción

Los labios también pueden dañarse por el sol. No debemos olvidarnos de esta parte de nuestra cara y protegerlos con un bálsamo labial que contenga FPS 30 o más. Será necesario aplicarlo con regularidad porque comer, beber y hablar asegurarán que desaparezca bastante rápido.

El número que aparece en el envase de nuestro protector muestra la capacidad de proteger la piel de los rayos UVB, pero a partir del índice 20 no existen muchas diferencias al respecto. Por ello, recomendamos siempre usar un FPS 50, ya que como tendemos a aplicarnos menores cantidades que las aconsejadas estaremos mejor protegidos que con factor 20. 

A la hora de tomar el sol, los especialistas recomiendan:

  • No tomar el sol de 12.00 a 16.00, horas de mayor radiación.
  • Aplicar abundante protección solar media hora antes de exponerse al sol.
  • Repetir la aplicación cada 2-4 horas, tras una sudoración excesiva o después de un baño prolongado.
  • Tampoco conviene olvidar que los días nublados de primavera y verano también hay que protegerse, ya que las nubes no frenan del todo las radiaciones ultravioletas.

Ya lo sabes, tomar el sol puede pasar de ser algo estético a convertirse en un problema grave de salud. En IMQ contamos con profesionales expertos para ayudarte a cuidar tu salud.  

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Los daños irreversibles de tomar el sol
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